sábado, 21 de enero de 2012

La Riqueza Mental


La Riqueza Mental

Tomada de www.enciclopediasalud.com



“En esa universidad sólo dejan entrar pobres”. “Ahí sólo se entra con palanca.” “A mi hijo no le gustan las universidades públicas.” “En esa universidad los estudiantes entran sucios, en chanclas y bermudas.”

Eran esos algunos de los comentarios que escuchaba de madres cuyos hijos se encuentran hoy fuera de la educación superior, a pesar de contar con los medios económicos necesarios para ello. Tras percibir la carga de auto-consuelo que encerraban la mayoría de estos, surgió en mi cabeza una pregunta: ¿crían los padres a sus hijos de forma adecuada? ¿Cultivan en ellos la curiosidad por el saber, el hábito de la responsabilidad, del cumplimiento de los deberes? ¿Cuánta influencia tienen los padres, sean ricos o pobres, por el fracaso de sus hijos en su desempeño estudiantil?

Una base en la adecuada educación de los hijos corresponde en que los padres deben cultivar en el niño la curiosidad, el interés en aprender, y sobre todo la responsabilidad como estudiantes al ingresar al sistema de aprendizaje. La razón detrás de la mediocridad en las instituciones educativas no es simplemente decir: “ese niño es bruto”. No es cierto. Un estudiante no será capaz de poner atención en la clase si nunca fue educado en la casa a concentrarse. No se animará a hacer la tarea en la casa si los padres no le enseñaron a cumplir con sus deberes. No será capaz de mantener su interés en una carrera universitaria, incluso si le interesa, si nunca aprendió a tener constancia y perseverancia en sus actos, a ser una persona concreta en sus ideales.

Y de ahí surgen problemas posteriores. Padres adinerados, cómodos en la buena vida, que gastan fácilmente millones de pesos en carreras que sus hijos abandonan al poco tiempo como si se deshicieran de una camisa vieja. Padres que se esfuerzan consiguiendo la plata para el estudio, con la esperanza de que sus retoños sean profesionales, sólo para ver cómo sus retoños desprecian tal esfuerzo. Pero esos padres no forman de la manera correcta a sus hijos; terminan siendo consentidos y caprichosos, y no se esfuerzan en cumplir las pasajeras metas que se proponen, porque que sus progenitores nunca les enseñaron acerca de la dedicación y la tenacidad para conseguir sus objetivos. Esto no es una constante en ambos extremos sociales, ni es la única razón de la mortandad estudiantil en colegios y universidades, pero es un factor importante.

Y no es la única razón porque, después de todo, la influencia de los amigos y otras gentes que los jóvenes conocen fuera de casa son parte integral de su formación como ser humano. No estoy diciendo que los padres deban controlar las vidas de sus hijos, ni vigilarlos como perros guardianes todo el tiempo; no es una actitud sana y deteriora la vida de los hijos a largo plazo. Pero si no les enseñan a discernir entre las verdaderas amistades, si no pueden educarlos para alejarse de comportamientos dañinos para sí mismos, ni para dejarse influenciar de otros para que adopten tales hábitos, pronto se enfrentarán con el hecho de que sus hijos son personas descuidadas, sin iniciativas, y en no pocos casos adictos a juegos, al alcohol o a las drogas, elementos de nefastas consecuencias en la juventud actual.

Por ello se escuchan expresiones como las enumeradas al principio. Estos padres, tanto sean humildes como adinerados, se basan en excusas que denigran la calidad de las instituciones universitarias, que las desprecian de forma elitista y rencorosa, que critican a los estudiantes que en ellas buscan superarse. Sentimientos lastimeros, que no tienen otro motivo que engañar a otros y engañarse a sí mismos, inconscientes y ciegos ante la verdad, incapaces de asumir la realidad, porque llenos de orgullo no pueden admitir que los fallos de sus hijos son en gran medida causa de sus propios yerros.

La superación y el éxito se basan en el esfuerzo y la voluntad, por muy fáciles o difíciles que parezcan las condiciones que nos rodean. Conozco a muchas personas que han logrado alcanzar las metas que se han propuesto por su dedicación, sin importar su posición socioeconómica, gracias a la educación que recibieron de sus padres, a que se les enseñó que la verdadera riqueza se encuentra en la mente. Y esa riqueza se cultiva día a día en la casa a través de la curiosidad, del asombro, del afán por aprender, por siempre buscar saber más, del buscar siempre actuar y pensar de forma adecuada.

2 comentarios:

  1. Hola esta pregunta es más bien personal: En su carrera (así como en todas las de ciencia e ingenierías) se ven materias como cálculo diferencial, es para saber ¿como le fue la primera vez en cálculo? ¿pudo pasar la primera vez o le tocó volverla a ver (como a muchos nos ha pasado)? Sea como sea ¿que consejo nos podría dar?

    Por cierto yo soy estudiante de agronomía (casi) de segundo semestre

    Saludos

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    1. Je... Siendo sincero, las materias con números nunca han sido mi fuerte. Pude pasar diferencial la primera vez que la vi, pero la verdad no fue una nota muy alta.

      Me quedaría difícil, la verdad, poder dar un consejo válido sobre cómo pasar esa materia. Yo diría que, sobre todo, practicar resolviendo problemas. Y eso sí, buscar problemas un poco más complejos que los que use el docente, porque suele pasar que te explicar algo relativamente sencillo en clase, y luego en los exámenes aparecen problemas complejos que uno apenas maneja.

      Saludos igualmente.

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